Una madre escribe a Ertheo pidiendo precio de un curso completo de fútbol en España para su hijo de catorce años. Lleva dos semanas leyendo páginas de academias y ha llegado a la conclusión de que es lo que el chico necesita. Puede que tenga razón. Pero lo primero que le va a contestar cualquiera que conozca esto por dentro no es un precio: es una pregunta. ¿Ha pasado el chico alguna vez una semana dentro de una?
No es una pregunta comercial. Es la que separa a las familias que aciertan de las que se gastan mucho dinero en el programa equivocado. Cuando dudas entre un campamento o academia de fútbol, lo que en realidad tienes delante son tres programas distintos —el campamento, la prueba ante ojeadores y la academia de curso completo—, que se parecen lo justo para confundirse y están pensados para hacerse en un orden.
Los tres existen en el catálogo de Ertheo y resuelven cosas diferentes. Esta guía explica qué es cada uno, por qué el orden importa y cómo saber cuál te toca ahora mismo. Si ya lo tienes claro, puedes ir directamente a todos los programas de fútbol por destino y nivel.
Tabla de contenido
Los tres programas de fútbol, en una tabla
| Campamento | Prueba ante ojeadores | Academia de curso completo | |
|---|---|---|---|
| Cuánto dura | De 1 a 4 semanas | Cuatro o cinco días, según destino | De 3 a 11 meses |
| Para qué sirve | Entrenar mucho y medirse | Que te vean y te evalúen por escrito | Formarse a diario y seguir estudiando |
| Edades | 8 a 21 | 11 a 23, según destino | Según academia y nivel |
| Nivel que pide | Desde iniciación | Avanzado o élite | Lo decide la academia |
| El colegio | No hay: es periodo vacacional | No hay | Dentro del programa |
| Quién mira | Los entrenadores del campamento | Ojeadores de clubes profesionales | El cuerpo técnico de la academia, cada día |
| Qué te llevas | Semanas de entrenamiento y una idea de tu nivel | Informe individual escrito y análisis de vídeo | Un curso formado y el expediente académico |
El campamento: entrenar mucho en poco tiempo
Un campamento es una estancia de una a cuatro semanas, en verano o en vacaciones escolares, en la que el jugador entrena todos los días y convive con chicos de su edad de muchos países. Admite desde los 8 hasta los 21 años, y desde el que empieza hasta el que juega a nivel nacional: hay grupos por nivel, y ahí está casi todo el truco.
Muchos de estos campamentos los organizan clubes grandes —Manchester City, Arsenal, Chelsea, Tottenham, West Ham, Aston Villa, Atlético de Madrid, la Escola del FC Barcelona, el AC Milan, el PSG— en sus propias instalaciones y con sus propios métodos. Es la razón por la que la mayoría de las familias entran por aquí: el escudo es reconocible y la decisión parece menos arriesgada.
Lo que conviene entender es qué resuelve de verdad. Un campamento no está diseñado para que a tu hijo lo fichen. Está diseñado para que entrene mucho en poco tiempo, se mida con jugadores que no conoce y vuelva sabiendo algo que en su club no puede averiguar: dónde está su nivel cuando le quitas el contexto de siempre. Para un chico de doce años que nunca ha salido de su liga local, eso es más información útil que cualquier prueba.
Es también el más barato de los tres y el único que no obliga a tocar el curso escolar. Las fechas y los destinos de cada temporada están en la página de campamentos.
La prueba ante ojeadores: que alguien te evalúe por escrito

Aquí cambia el objetivo. Una prueba no es un campamento con una prueba de propina al final: está estructurada entera alrededor de la evaluación. Dura unos días —cuatro o cinco según el destino— y todo lo que pasa en ellos está pensado para que alguien tome notas sobre el jugador. En Barcelona, además, esa jornada puede ir precedida de una o dos semanas de entrenamiento.
Lo que incluye, concretamente:
- Varias sesiones de entrenamiento con entrenadores profesionales a lo largo de varios días.
- Evaluación técnica y táctica por técnicos con licencia UEFA PRO o CAF PRO.
- Ojeadores y representantes de clubes profesionales observando, que es el punto de todo.
- Un informe individual escrito para cada participante, pase lo que pase.
- Análisis de vídeo con cámaras VEO y datos de GPS de las sesiones.
Pide nivel avanzado o élite, y las edades van de los 11 a los 23 según el destino. Esas franjas son orientativas, no un requisito de entrada: un jugador que se queda justo fuera es una conversación, no un no. Lo que sí desaconseja es apuntar a un jugador que todavía se está formando: estaría pagando por una evaluación que ya se puede anticipar.
Qué clubes están mirando
Esto es lo que hay que mirar antes de comparar precios, porque es lo que distingue una prueba de verdad de una semana de entrenamiento con otro nombre. Los clubes participantes cambian según la sesión:
- Barcelona (costa catalana, 12 a 23 años): Girona FC, CD Leganés, SD Huesca, CD Castellón, FC Andorra y Albacete Balompié — clubes de LaLiga y LaLiga2.
- Madrid (Talavera de la Reina, 11 a 23 años): Atlético de Madrid, CD Leganés, Boavista FC, SD Huesca y CD Cazalegas.
- Inglaterra, en la sesión de invierno (16 a 23 años): Tottenham Hotspur, Derby County, Bolton Wanderers y Northampton Town FC.
En Inglaterra el montaje es distinto, y conviene contarlo bien porque es mejor argumento que el otro: allí no va el ojeador de plantilla de cada club por separado. Allí trabaja una agencia con más de cien ojeadores por todo el Reino Unido, y los clubes de arriba son una selección de los que esa agencia representa, de ligas distintas. Dos consecuencias: la lista no es cerrada —puede haber más clubes de los que figuran— y un ojeador con varias fichas abre varias puertas en la misma tarde, que es lo contrario de una rebaja.
Y una condición que hay que decir antes de que nadie se haga ilusiones: la asistencia de cada club depende de su calendario deportivo. El listado confirmado de una sesión concreta se le da a la familia antes de ir, y los programas de prueba de cada temporada son el sitio donde está al día.
Si el ojeador viene, ¿por qué pago yo?
Porque son dos cosas distintas y conviene separarlas bien.
Cuando un club ya ha decidido que quiere ver a un jugador, lo llama él. Esa llamada no se compra en ningún sitio: se consigue siendo encontrado. Y ahí está el problema real, que no es de dinero: hay jugadores buenos a los que nadie de ese mundo ha visto jugar nunca, porque nadie de ese mundo pasa por su campo.
Una prueba abierta resuelve exactamente eso, y lo que se paga es concreto: el alojamiento y la pensión completa, los campos, el cuerpo técnico, el análisis de vídeo, el informe, y el coste de traer ojeadores de clubes en activo a mirar. Dicho de la forma más corta posible: no estás pagando el criterio del ojeador, estás pagando los días que te ponen delante de uno.
Y lo que viene después, si destacas, no se paga
Una prueba no acaba en el informe: es el primer paso de tres, y los otros dos no se compran.
| Qué es | Quién lo paga | |
|---|---|---|
| 1 | La prueba: cuatro o cinco días, según el destino, para que te vean los ojeadores y los clubes participantes | La familia, siempre |
| 2 | Si te seleccionan, una semana en la ciudad deportiva de ese club, entrenando con su plantilla y ante su cuerpo técnico | Nadie: se gana destacando |
| 3 | Si allí vuelves a destacar, contrato profesional | — |
Hay que leer la tabla con cuidado en las dos direcciones. El paso 2 existe de verdad, y es la diferencia entre una prueba y un PDF: hay una puerta real a la ciudad deportiva de un club. Pero ni el paso 2 ni el paso 3 se prometen nunca, y nadie debería venderlos como probables. «Los más destacados» no quiere decir «tu hijo», y ningún programa garantiza un contrato.
Lo que sí hay para todos es el informe escrito. Un chico de quince años que vuelve sin oferta pero con un documento que dice qué hace bien, qué le falta y a qué distancia está de un club profesional no ha perdido la semana: tiene por primera vez un diagnóstico que no viene de su entrenador ni de su padre.
La academia de curso completo: un año fuera de casa

Una academia es un programa de 3 a 11 meses. El jugador se traslada, vive en la academia o en una residencia asociada, entrena a diario con entrenadores profesionales y sigue estudiando dentro del mismo programa, con pensión completa y supervisión las veinticuatro horas.
Esa frase sobre los estudios es la que suele leerse por encima y es la importante: en una academia el colegio no es algo que la familia resuelve aparte, va dentro, con el horario repartido alrededor de los entrenamientos. Hay academias en España, Reino Unido, Francia, Italia, Portugal y Estados Unidos, y cada una tiene su sistema educativo y sus fechas de entrada.
Y es un salto distinto de los otros dos. No es un salto de nivel futbolístico: es un salto de vida. Tu hijo deja de vivir en casa, cambia de sistema escolar y, según su nacionalidad y el país de destino, puede necesitar visado: una estancia de más de noventa días en Europa suele exigirlo a quien no es comunitario, y fuera de la Unión Europea lo decide cada país. Por eso ninguna academia se vende por formulario: hay una llamada de asesoramiento obligatoria, porque los precios, los visados, las opciones de colegio y las fechas cambian según la academia y la nacionalidad del jugador.
Cuesta muchas veces lo que cuesta un campamento. Las cifras de cada programa, con su desglose por duración, están publicadas en las academias de curso completo en España.
Por qué el orden importa, y las dos razones no son comerciales
La recomendación, dicha sin rodeos, es que antes de comprometerte con un curso completo el jugador pase primero por una estancia corta en la academia que tengas en mente, por un campamento o por una prueba. Hay dos motivos, y los dos son del lado de la familia.
1 · Una semana cuesta lo que cuesta una semana. Un curso, no
Un curso completo en el extranjero es una decisión de decenas de miles de euros y de un año de la vida de un adolescente. Tomarla a ciegas, con fotos de una web y una llamada, es demasiado riesgo con muy poca información.
Una o dos semanas en esa misma academia contestan en vivo lo que ningún folleto contesta: si el chico encaja con el método, si aguanta el ritmo, si lleva bien dormir fuera, cómo se le da el idioma, y si el sitio es como parecía. Es la comprobación más barata que existe de la decisión más cara que vas a tomar. Y si la respuesta es que no encaja, haber pagado una semana para averiguarlo es el dinero mejor gastado de todo el proceso.
2 · Las becas existen, y solo llegan a quien la academia ha visto jugar
Algunas academias ofrecen becas, totales o parciales, para sus programas de curso completo. No están garantizadas —nadie puede prometer una— y no se piden rellenando nada. La condición es estricta: solo las ofrecen a jugadores que han visto en persona, y además no miran solo cómo juega el chico, sino también su actitud durante la estancia.
O sea que la estancia corta en la propia academia, el campamento y la prueba son también la única puerta a esa posibilidad. Un jugador que escribe directamente pidiendo plaza para el curso no tiene cómo acceder a ella; uno que ha pasado una semana entrenando delante de ese cuerpo técnico, sí. No es una promesa. Es la única vía por la que la pregunta llega a plantearse.
Campamento o academia de fútbol: cuál de los tres te toca ahora
Lo que decide no es la edad: son el nivel y el momento. Cuatro situaciones que cubren casi todos los casos:
- Juega en su club, va bien, y nunca ha entrenado fuera de su entorno. El campamento. Le dará una referencia de su nivel, y te dará a ti información que ahora no tienes. Es prematuro hablar de lo demás.
- Destaca claramente en su categoría y te preguntas si tiene futuro de verdad. La prueba. Lo que falta no es más entrenamiento: es un criterio externo por escrito.
- Ya sabes que quiere dedicarse a esto y los estudios y el fútbol han empezado a chocar. La academia de curso completo, pero haciendo antes una estancia corta en la academia candidata. Ese choque de horarios es exactamente lo que una academia resuelve por diseño.
- Tiene 18, 19 o 20 años y no le ha fichado nadie. La prueba, y sin dramatismo: no haber sido fichado a esa edad no dice nada de su nivel, dice que no estaba donde había alguien mirando.
Si al leer esto sigues entre dos, la regla práctica es empezar por el más corto. Equivocarte hacia abajo cuesta una semana. Equivocarte hacia arriba cuesta un curso.
Lo que ninguno de los tres puede prometer
Ninguno garantiza un contrato profesional. Ninguno garantiza una beca. Ninguno convierte en profesional a quien no va a serlo, y conviene desconfiar de quien diga lo contrario, porque es la promesa más fácil de hacer y la más difícil de cumplir.
Lo que sí hacen los tres, cada uno a su manera, es quitar incertidumbre: ponen al jugador donde se le puede medir, y a la familia donde puede decidir con datos en vez de con suposiciones. Para la mayoría de las familias que llegan preguntando por un curso completo, el paso que faltaba era el anterior.
Si quieres afinar una de las tres decisiones por separado: en qué se diferencia una escuela de fútbol de una academia, cómo es de verdad un día de prueba en un club profesional y cómo se reparten las horas entre clase y campo en una academia.










