Preocupaciones de padres que mandan a sus hijos a un campamento

Preocupaciones de padres que mandan a sus hijos a un campamento

Las preocupaciones de padres son normales cuando apuntan a su hijo por primera vez a un campamento de verano, porque puede que sea la primera vez que se separan de ellos en un periodo de tiempo largo. La mayoría se preocupan al pensar que su hijo nunca ha estado solo y no saben si se adaptará bien, si echará de menos a la familia, estará bien cuidado o se alimentará correctamente. La lista de miedos de los padres “primerizos” es larga y variada, además siempre les lleva a pensar que sus hijos lo pasarán mal en el campamento y querrán volver a casa lo antes posible.
Lo primero que hay que aclarar es que en la práctica normalmente son los padres los que peor lo pasan ante la separación. A partir de los 8 – 9 años los niños ya están preparados para salir de casa unos días sin sus padres y conocer a gente nueva fuera de su entorno familiar. Por supuesto, independientemente de la edad, lo más importante es que el niño quiera ir de campamento y que los padres vean que está preparado para dar el paso.

En estos campamentos de verano los niños no paran ni un minuto de hacer actividades y divertirse, conviviendo con niños de su edad y conociendo nuevos lugares. Vivir uno de estos campamentos hace que los niños descubran su propia autonomía, aprendan a resolver conflictos sin la ayuda de sus padres y comiencen a madurar. Es normal que los primeros días de campamento los niños sientan “morriña” y lo pasen un poco mal, nunca antes han estado solos fuera de casa y la situación es totalmente nueva. Incluso es posible que el niño llame a casa para decirles a sus padres que quiere volver y que no le gusta estar allí. En estos casos lo más indicado es que los padres tranquilicen al niño y le animen a continuar, recordándole que tras un par de días comenzará a adaptarse, hará nuevos amigos, actividades divertidas y lo pasará genial.

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Los padres siempre deben transmitir seguridad y tranquilidad a los niños, y recordar que durante todo el campamento estarán supervisados y cuidados por un equipo de monitores profesionales, que cumplen unas estrictas políticas de selección y que están perfectamente formados y cualificados para cuidar de los más pequeños durante las 24 horas del día. Para evitar inseguridades lo más recomendable es que los padres conozcan la organización del campamento, los planes y actividades que incluye y qué preparación tienen sus monitores. También es muy conveniente saber el ratio de monitores por niño del que dispone el campamento, el ideal es de 1 monitor por cada 15 o 20 niños. Además, ante cualquier duda, problema o emergencia los padres disponen de un número de emergencia las 24 horas del día en el que podrán contactar con sus hijos.

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Otra de las mayores preocupaciones de los padres es que sus hijos viajen solos hasta el lugar donde se realiza el campamento. Que los menores viajen solos es una práctica cada vez más habitual y por eso la mayoría de aerolíneas y compañías de trenes ofertan servicios de acompañamiento a niños menores de 16 años, que cuidan de los chicos durante todo el trayecto. Además, los campamentos suelen disponer de servicios de transfer en los que un monitor recoge los menores en el aeropuerto de destino y los acompaña hasta las instalaciones donde tendrá lugar el campamento, tanto a la ida como a la vuelta.

Por regla general, los campamentos están preparados para recibir a niños de todo tipo y con cualquier necesidad especial, pero es necesario que los padres comuniquen cualquiera de estos cuidados, como por ejemplo dieta específica o medicación, con suficiente antelación para que la organización pueda adaptarse a los cambios adecuadamente.

También es necesario comunicar con antelación es la posibilidad de que varios niños que se conocen compartan una misma habitación. En muchas ocasiones que varios amigos, primos o incluso hermanos vayan al mismo campamento reduce la preocupación de los padres y hace que los pequeños puedan adaptarse muchísimo mejor al nuevo ambiente en el que van a vivir. Que todos compartan una misma habitación no suele suponer ningún problema si se avisa con tiempo al campamento y este dispone de habitaciones preparadas para ello.

Los campamentos se han convertido en la oportunidad perfecta para que padres e hijos pasen un tiempo separados y para que los más pequeños de la casa aumenten su autonomía fuera del entorno familiar. Las preocupaciones de padres son habituales, pero lo más importante es que se relajen ante la separación y disfruten de todas las etapas nuevas que van a vivir junto a su hijo, como por ejemplo comprar las cosas que necesita, hacer la maleta, conversar sobre lo bien que lo va a pasar, despedirse y recibirlo con todo su amor cuando vuelva del campamento. Los pequeños riesgos que supone contratar un campamento de verano se verán compensados por las estupendas vacaciones que vivirá el niño.

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